|
Cuando se creó el Club del Trueque en 1995, el país vivía la euforia del "uno a uno y "el "deme dos", una época en apariencia más próspera que la actual, pero fue cuando se implantó el modelo económico que nos condujo al desastre.
Entonces algunas voces se alzaron protestando contra la privatización de las empresas públicas y la introducción masiva de productos importados que destruyeron nuestra economía; pero prevaleció la idea de que el neoliberalismo y la globalización, eran necesarios e imparables.
En medio de este panorama, aparece el Club de Trueque y la opinión pública se apresuró a juzgar como una vuelta al pasado. Sin dejarnos desanimar comenzamos a construir nuestra arca previendo los tiempos funestos que vendrían. Y no nos equivocamos. Cuando finalmente vino el "tsunami" bancario y económico a principios de 2002, cerca del 30% de la población argentina se subió a nuestra nave.
El Club del Trueque significó un duro contraste respecto a la gestión de aquellos que la gente exigía que se fueran, y representaba una amenaza para las políticas clientelares asistencialistas que se querían imponer. Por eso, desde un sector del poder se saqueó nuestro sistema con la introducción de más de mil millones de bonos falsos, y lanzando una feroz campaña de difamación.
Muchos observadores coinciden que sin el Club del Trueque la crisis que vivió nuestro país hubiese sido mucho más grave. Muy diferente sería hoy la situación social de millones de compatriotas sumidos en la miseria y la desesperación. Por eso mucha gente está deseando volver al trueque para mejorar su calidad de vida.
Más allá de las mejoras macroeconómicas cuyos logros están comprometidos por la avidez de las multinacionales y el problema de la deuda externa, continúa el incremento de la brecha entre ricos y pobres y la caída de la capacidad adquisitiva de nuestra población. Si observamos el gráfico de la "involución" social argentina, podremos imaginar como estaremos en los próximos 5 años. La perspectiva es preocupante, pero necesitamos tener una visión realista de nuestro futuro.
Hacia el año 2010 un tercio de la ya disminuida clase media caerá en la pobreza, y una cantidad similar de pobres -más de tres millones- engrosarán las filas de los indigentes. Es el efecto inercial de la concentración económica y financiera que venimos sufriendo desde hace 50 años y que se acelera día a día.
En la gráfica se puede observar un dato llamativo: la franja de pobreza permanecerá igual dado que este sector de la población está coptada por el asistencialismo electoralista. A cambio de un magro subsidio les compran la voluntad de voto cada dos años.
En una situación distinta se encuentra la clase media, que en palabras de Mariana Martínez, Columnista de la BBC, está integrada por "intelectuales, los profesores universitarios, los que tienen casa propia y los que no tenían pero pueden alquilar, los taxistas, los pequeños comerciantes, los asalariados; en fin, un sinnúmero de personas que compartían un denominador común: no ser ni tan ricos ni tan pobres". Ellos irán perdiendo sus empleos, disminuirán sus clientes y su poder adquisitivo. Será un proceso inexorable y en la mayoría de los casos irreversible.
El Club del Trueque es una salida ideal para estos tres millones de personas amenazadas, porque justamente proporciona un medio para ganarse dignamente la vida sin depender de los condicionantes del dinero y el mercado.
Estamos reconstruyendo el arca del Club del Trueque. Estará abierta a todos aquellos que estén dispuestos a comprometerse con otros prosumidores en la defensa y el sostenimiento del sistema y ofrezcan productos y servicios de calidad. Los Encuentros De Trueque son la nueva modalidad de intercambio que estamos diseñando. No serán como las ferias masivas de mediados de 2002 , pero ganaremos en solidez y satisfacción. Para quienes tuvieron la suerte de participar del nodo Bernalesa del año 1999 encontrarán muchas similitudes.
Aquellos que nos acompañen en esta ardua, pero prometedora tarea, tendrán nuevamente un espacio de pertenencia y protección social. Habrá un lugar destacado para la capacitación, la recreación y la autoayuda grupal para superar juntos las dificultades que se presenten. Los prosumidores no sólo podrán poner en valor su trabajo sino también lograran economizar dinero con el Ahorro Programado. Este sistema aprovecha el peso del conjunto para lograr importantes descuentos en la compra directa a fabricantes y productores.
La invitación está hecha. Estamos a tiempo de prevenir y revertir el curso nefasto de una economía desigual que se cierne como un oscuro nubarrón sobre el futuro de nuestra familia. Está en todos nosotros saber interpretar correctamente las señales de los tiempos y poner ya manos a la obra.
|