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>Hola!
Les escribo para decirles que estoy sumamente agradecida por la información brindada en el curso La Casa Ecológica.
Me sorprendió gratamente que se citara la casa ecológica Xochicalli, ya que yo atesoro un viejo ejemplar N°3 de la revista Mutantia del año 1980 donde hay una extensa nota al respecto. Esta nota motivó toda mi inquietud posterior sobre el tema, tenía por entonces 17 años. Lamentablemente, mi vida me llevó por otros caminos y aunque siempre tuve esa casa en mente como idea, no me instruí ni hice nada al respecto.
Quisiera saber si se pudieron interiorizar más sobre Xochicalli; en esa nota hablan de hacer una casa octogonal, y citan que la construcción está bastante avanzada. ¿Saben si se pudo hacer el prototipo?
Bueno, tal vez me esté adelantando con las preguntas al curso; por otro lado entiendo que la información de 1980 es bastante vieja y habrá cosas mejores. Pero es una curiosidad, porque siempre quise saber como continuó ese proyecto.
Un beso grande. Nos mantenemos en contacto:
Alejandra Martínez
>Estimada Alejandra:
Nos emocionó saber que el artículo de la revista Mutantia ha tenido un efecto tan importante en vos, pues algo parecido ocurrió con nosotros. Es muy probable que ni el autor de la nota o el propio director de la publicación Miguel Grimberg, sepan la importante influencia que tuvo esa nota sobre miles de personas preocupadas por encontrar una solución práctica a problemas mediambientales. Cuando nosotros empezamos a hablar del filtrado biológico de aguas grises y negras con la técnica de Xochicalli, nos escribieron de todo el país pidiéndonos más información. Por eso creamos el curso de la Casa Ecológica. No sólo se interesaron habitantes de zonas áridas en donde el agua es un bien muy preciado, sino también de lugares en donde abunda, por ejemplo La Matanza (provincia de Buenos Aires). Por ejemplo, un día llegó a nuestra casa el entonces Secretario de Salud, y nos dijo que el problema de las napas muy elevadas a muy poca profundidad, convierte a los pozos ciegos en verdaderos inyectores de microbios y que la contaminación en La Matanza es grave en los acuíferos, porque uno de los suministros más importantes se da a través de los acuíferos.
Para quienes no la conocieron, a principio de los 90', apareció en la revista Mutantia un artículo sobre casa ecológica Xochicalli -casa de las flores en idioma Azteca- diseñada por los hermanos José y Jesús Arias Chávez. . Este excelente texto de José Luis D"Amato fue un gran estímulo para Carlos De Sanzo y yo que, desde el Programa de Autosuficiencia Regional, habíamos empezado a trabajar la idea de hacer del hogar el eje de un sistema de vida y una economía más satisfactoria y autónoma.
Fue en el pre-encuentro de ECO 92, en La Leñas, donde por fin tuvimos la oportunidad de conocer a uno de los autores de la casa autosuficiente de Xochicalli, el mexicano José Arias Chávez. Durante los descansos entre jornada y jornada le hacíamos hacer muchas preguntas a José y pudimos consultar sus notas y enterarnos de algunos pormenores de la experiencia, como el sabotaje que habían sufrido un tiempo atrás.
No pasó mucho tiempo hasta que se completó el círculo, cuando nos encontramos con D"Amato, Miguel Grimberg (ex director de la revista Mutantia), y el propio José Arias Chávez durante la presentación del libro Agricultura Ecológica, publicado por Cenecos (que se llamaría posteriormente Eco Agro), una organización de agricultura orgánica, liderado por Guillermo Schnitman con quien construimos hornos "chilenos" en distintas localidades del Gran Buenos Aires.
Uno de los nudos centrales de la casa de Xochicalli es la forma en que se recicla el agua. Hay que tener en cuenta que Xochicalli fue diseñada para las zonas rurales de México de clima muy seco y limitadas de todo punto de vista. La casa se convirtió en una propuesta que pronto superó las dos mil construcciones.
Sacamos algunas ideas de la casa de Xochicalli, no tanto del biodigestor central, que ellos tanto José Arias Chaves Como su hermano, Jesús Arias Chaves le imprimen una importancia fundamental, sino en otros aspectos como son el reciclaje del agua que se da de manera biológica. Para este fin Arias Chaves en México usaba cañas, pero nos confió en una conversación que su iniciativa era lograr que esas mismas aguas fuesen utilizadas en huertas, pero la Secretaria de Salud los desautorizó y más aún Xochicalli tuvo un mal fin. Posiblemente porque Jesús y José Arias Chaves son militantes antinucleares, Xochicalli terminó bajo las cenizas, luego de un incendio. Fueron varios los atentados y desde hace muchísimo tiempo no tenemos noticias de él, pero sabemos que toda la escuela, que desde hace muchos años ellos dos fundaron en México, fue tomada por los Ministerios de Educación. y de Acción Social, para tratar de llevar soluciones a la gente que vive en áreas rurales, o en áreas alejadas de la Capital. Atentamente:
Rubén Ravera
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