Para realizar una práctica a pequeña escala de construcción con tierra (o adobe) proponemos un pequeño depósito para protejer herramientas
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EL PISO Pasada una semana del terminado de los cimientos ya estamos listos para encarar la tarea de rellenado, apisonado y acabado del piso.
Los materiales que se pueden emplear para esta función son varios y dependen de las posibilidades económicas. Los hay de suelo compactado, concreto, madera y también bambú. Aquí abordaremos el piso de suelo estabilizado o compactado.
La primer etapa consiste en el relleno de la superficie que ocupará el piso; este relleno nos servirá de base estable para soportar nuevas capas de material sin que se hunda, fisure o quiebre. A los efectos de que su estructura sea firme pero que no nos consuma cemento, este relleno se hace con una mezcla de tierra y ripio. La tierra puede ser la misma que sacamos al escarbar siempre y cuando no sea muy arcillosa pues esta se contrae al secarse y puede hacer frágil el soporte. Si no hubiera otra alternativa, se la mezcla con arena en una relación 2 a 1. También hay que evitar la tierra de la capa superior porque suele tener pasto.
Las proporciones sugeridas de la mezcla para el suelo estabilizado son de 10 partes de tierra, 2 de ripio o grava, 1 de cemento y 1 de agua.
Este material se distribuye alcanzando una altura de 10 a 15 centímetros y luego se lo apisona bien.
La herramienta empalada para esta actividad es un pisón que puede ser construido por nosotros mismos empleando una lata metálica de no más de 5 litros a la que la llenamos de mezcla de cemento e introducimos un palo o listón de 1,20 metros con clavos atravesados en la punta para que hagan de traba después del fraguado.
Apisone fuertemente la primer capa, riéguela y repita la operación hasta conseguir una altura de 10 centímetros aproximadamente, ponga una capa de ripio de 3 a 5 centímetros y vuelva a apisonar. Luego eche la ultima capa de tierra estabilizada coloque las instalaciones de agua o desagüe que correspondan y repita la operación de apisonamiento.
Así puede quedar el piso terminado o preparado para colocarle baldosas, mezcla de concreto o ladrillos.
Si quisiéramos mejorar el aislamiento del piso contra el calor o el frío del suelo, se puede hacer que el piso tenga huecos por donde circule el aire o este haga de aislante. Estos canales interiores se pueden hacer con caños del drenaje o ladrillos huecos a los que luego se los cubre con una capa fina de concreto. EL TECHO En esta estructura de iniciación, el techo que proponemos es inclinado y se soportará sobre el perímetro de las paredes. Este alero se puede armar con planchas de fibro-cemento que poseen buenas propiedades térmicas y son de bajo costo. La inclinación evitará que el agua de lluvia quede acumulada en su superficie.
Si la zona donde hacemos esta construcción es lluviosa, conviene prolongar el alero para proteger la entrada. En este caso hay que poner dos o tres vigas para que se apoyen las láminas ya que si las dejamos sin soporte, las mismas se rompen con el viento.
Durante la construcción de la armadura de estos techos hay que tener cuidado de que los travesaños y las tiras sean rectos y colocados a nivel para evitar problemas posteriores cuando se quiera mejorar la aislación con tejas u otro material.
En el caso de que se quiera captar el agua de lluvia, se puede clavar una canaleta a los travesaños de la estructura del techo. Esta canaleta la podemos hacer con tres tablas clavadas.
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