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Algunas de las páginas más interesantes de una bebida que Gandhi tomaba para soportar largos ayunos e intensas caminatas. Beneficios del zumo de uva para hipertensos. uva y colesterol.

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Hace dos años, con mi esposa Daniela fuimos a visitar a sus tíos de Velo D’ Astico, un encantador pueblo cerca de Venecia. La cálida hospitalidad italiana incluía el vaso de vino de rigor ofrecido en cada casa que visitábamos y a cualquier hora del día. Luego de un par de semanas, se nos había hecho costumbre beber vino como si fuera agua, pero el alcohol hacía sus efectos de todos modos, lo que nos obligaba a dormir siestas prolongadas. La solución vino de la mano del tío Toni, que nos enseñó como disfrutar del fruto de su pequeño viñedo sin padecer las consecuencias del alcohol. Toni preparaba jugo de uvas y lo conservaba en el freezer. Cada mañana ponía a descongelar una parte y la bebía al mediodía.

Así descubrí una bebida que imagino contribuye a la salud y la energía que irradia este sólido vicentino excombatiente del frente ruso. En efecto, el zumo de uva es un gran reconstituyente que tonifica el aparato digestivo y fortifica los pulmones gracias a su rico contenido de sales minerales fósforo, hierro, manganeso, sílice, magnesio etc., vitaminas (A; B; C) y otras sustancias como péptina, tanino y emocianina.

Su gran poder como estimulante natural lo puede comprobar trotando varios kilómetros por día por un antiguo terraplén de ferrocarril. Pese al esfuerzo, nunca sentí en las piernas los típicos pinchazos que produce el ácido láctico cuando se acumula en los músculos. Al parecer, los componentes del zumo de uva ayudan a la eliminación de ácidos y son un tonificante cardíaco.

Para preparar el jugo se deben lavar con esmero los racimosantes de desgranarlos. La razón es que hay bacterias que puede traer la uva - como cualquier otra fruta- que podrían pasar al zumo, un medio rico en nutrientes que podría servir de caldo de cultivo. Una buena medida sanitaria es dejar los racimos un rato en agua con un chorrito de vinagre. Luego de desgranar los racimos y se licuan sus frutos con toda la cáscara. Pero el método que recomiendo, es aplastar las uvas con un pisa papas para no pulverizar las semillas cuyo contenido le da un sabor áspero a la bebida. A continuación se pasa todo por un colador, pudiéndose agregar una pequeña cantidad de limón y miel. Para apreciar mejor su sabor frutal, el jugo se sirve con trozos de hielo en vez de enfriarlo en la heladera. A 4-6º C se mantiene 24 hs y congelado -como lo conserva el tío Toni- dura varios meses sin perder sus virtudes.

Carlos De Sanzo
Autosuficiencia Press


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