13 días que hicieron temblar al mundo.

Pues resulta que el 1 de agosto, mi mujer me despertó con las fatídicas palabras: “Nene, que esto no va”.
Lo que no iba era la conexión, que misteriosamente, se había bloqueado. El router tenía la lucecita de ATM parpadeando furiosamente, y el resto fijas.

Antes de llamar a averías, comprobaciones de rigor: reviso todo el cableado (tenemos un montón de ordenadores en casa), chequeo todos los servidores, miro los firewall, y finalmente, entro en el router, a ver si hay algo raro. Nada, todo parece correcto, pero no tenemos salida a internet.

Bien, respiro hondo, y marco el fatídico 1004. Después de bregar con una estúpida máquina que se empeñaba en no entender que le decía (la frase “avería en el adsl” debe tener tantos matices que el pobre robot se pierde), conseguí hablar con el primero de los muchos descerebrados con los que he tenido que pelear estos trece días.

Una pena que no haya grabado las conversaciones, porque de verdad que se merecen un sitio en el Museo de la Estupidez y la Incompetencia.

Tras veinte minutos de agonía, consigo hacerle entender que a)el problema no es windows, ya que tengo otros sistemas operativos que tampoco conectan, b)aunque no den soporte para linux, yo no se lo he pedido, c)sí, tengo antivirus (y que coño le importará si tengo o no, joer, que es la conexión lo que no funciona) y d)que tengo una avería.

Esto último es importante, ya que en ese momento me pasa con otro “técnico”, con el que repito todo el proceso windows/linux/antivirus/avería y ya por fin me abre un parte de averías. Que me llamarán.

Pasan dos días, y como no recibo la llamadita de marras, le digo a mi mujer que llame ella, ya que tiene más paciencia, una voz más dulce, y sabe manejar mucho mejor que yo a estos ceporros.

¿Resultado? Después de otro absurdo proceso de petardas windows/linux/etc, abren un segundo parte de averías, y, atención, este es ya urgente (luego me enteraría que este segundo parte de averías urgente tenía puesto como fecha de trabajo el ¡¡¡25 de agosto!!!).

Esa misma tarde del 3 de agosto, recibimos una llamada de otro espabilado al que después de convencerle de que el problema no es windows/linux/etc, nos dice que vamos a reconfigurar el router.

Yo flipaba, pero bueno, nos urgía recuperar la conexión, así que tragué. Para empezar, me dice que busque el cable para entrar por el puerto serie al router… Juas, y yo que coño sé donde está el cable. Increiblemente, el puto cablecito apareció en el cajón de los cables. Paso siguiente, le digo que conecto con el minicom… y el “técnico” me dice que no, que con Hyperterminal. Intento razonarle que es lo mismo, pero no hay tu tía, o uso el Hyperterminal, o nada. Me dieron ganas de mandarle a tomar por culo, pero volví a tragar e instalé el programita de marras.

Entro al router, y empieza a dictarme comandos que no hacen sino dejar el router exáctamente como estaba (como yo ya le había indicado en un primer momento). Después de este desperdicio de tiempo, me dice que reinicie el router, y por supuesto, todo sigue igual.

Total, otra llamada, para abrir otro parte de averías urgente, siguiendo el proceso anterior.

Me devuelven la llamada y me dicen que apague todos los equipos y que espere dos días. ????????

Bueno, pues nada, lo hago. Durante esos dos días, el router sigue en las mismas, y nosotros cada vez estamos de peor humor. Supongo que todos conoceis esa horrible sensación de no tener tu dosis diaria de xxx.

Pasados los dos días, y ya estamos a 5 agosto, mi mujer vuelve a llamar. Después del baile de rigor, nos pasan con otro técnico (es increible, en 13 días y más de 40 llamadas, no repitieron ni una sóla vez el técnico. Digo yo que en vez de tener 100 ceporros, más les valdría tener 10 que tuvieran una mínima idea de que es internet y el adsl). Bueno, pues este lumbreras le dice a mi mujer que quitemos los firewalls. ¿Perdón? ¿Qué firewalls? Si los equipos llevan apagados dos días. Pues nada, que quitaramos los firewalls. Así que, en el colmo del absurdo, le hago dos cortes de mangas, y le digo a mi mujer que le diga que ya, que ya los he quitado. Nos dan las gracias, y que ya nos llamarán.

A todo esto, recibimos una llamada del Servicio de Atención al Cliente, pretendiendo hacernos una “Encuesta sobre el grado de satisfacción del servicio que nos provee telefonica” (sic). Excuso reproducir la variada gama de insultos y frases hirientes haciendo referencia a la hombría del padre de todos y cada uno de los empleados de la empresa.

7 de agosto, seguimos con las mismas. ¡Y eso que habíamos quitado los firewalls!. Vuelta a llamar. En una de estas llamadas, oigo a mi mujer que le pregunta “¿Qué vamos a configurar el router otra vez?”. Yo no puedo más, y estallo en una tormenta de insultos y blasfemias variadas, ojo, en el pasillo, no al teléfono. Resultado. Nos cuelgan. Su puta madre.

Otra llamadita. Ahora ya me pongo yo directamente, se acabaron las contemplaciones. El mismo numerito de siempre, hasta que nos abren rubias19 otro parte de averías. El cabestro que me atiende esta vez me deja caer que posiblemente sea un ataque de denegación de servicio. ¿Un ataque de 7 días, las 24 horas? Por el amor de $DEITY, ¿quién se iba a tomar ese trabajo por nosotros?.

Me dice que ahora mismo hay un tremento tráfico de subida/bajada en mi línea. Y yo le pregunto que como es posible, si no hay ninguna máquina conectada al router. Que ya me llamarán

Vuelta a llamar (y van…), otro parte de averías (urgente, por supuesto), e inocentemente, le digo al burro de turno que si es un ataque DOS, que pueden hacer ellos. Respuesta: NADA. Tengo que ponerme el router en monopuesto, cazar yo los logs, enviarlos a una asociación llamada Némesis, y esperar a que me contesten. Yo ya estoy que me subo por las paredes. Y entonces, el hijo de cien padres, me dice que también puedo dar de baja la línea que tengo contratada (una IP fija de las de antes, sin cobro), y contratar una conexión con IP Dinámica. Previo pago de 14 Euros, claro.

Yo ya no sé que pensar. Llevo 9 días sin conexión, y no hay trazas de que se arregle. Finalmente, me rindo, y vuelvo a llamar, esta vez para solicitar que me pongan una IP dinámica.

Toman nota de mi solicitud, y… ¿adivinan? Sí, que me llamarán. Dos días más que pasan sin saber nada de ellos, y sin conexión, cuando de pronto,  el día 11 veo que algo ha cambiado en el router.

Ha dejado de parpadear la luz de ATM, y parece que puedo salir a internet. Un espejismo. Tengo una conexión capada. Tiene toda la pinta de haberme filtrado todo el tráfico UDP (tengo un servidor de DNS que hace de primario para mis dominios y de secundario para otros), y todo el tráfico TCP de entrada. De modo que sólo navego por los sitios que tengo cacheados en mi servidor de nombres, y el resto tengo que hacerlo por IP. Y por supuesto, todos nuestros servidores, inaccesibles al resto del mundo.

Vuelta a llamar, para decirles lo que pasa, y esta vez, por fin, me abren un parte de averías urgente que te cagas, y me dicen que me enviarán un técnico a casa.

Cinco minutos después de esta llamada, recibo otra de otro “técnico” que me dice que tiene que cambiarme a IP dinámica. Y una mierda me vas a cambiar. Le digo que no, que tengo abierto el sexto parte de averías y que me va a venir otro técnico a casa y que no toque nada.

El me contesta que ya había empezado a hacer sus cosas, pero que bueno, que lo deja así. Osea, que el que haya recuperado algo de tráfico se debía a este buen hombre… Increible.

Al día siguiente, 12 de agosto, me llama el técnico que va a venir a mi casa, y me dice que mañana, 13 de agosto, a las 9:30 de la mañana lo tengo aquí.

Afilo mis machetes, limpio mis bates y compruebo que los cerrojos de la puerta funcionan todos. Este no se va de casa sin arreglarme la conexión.

Por fin, a las 10:00 del día trece aparece el técnico, Diego. Un muchachote que me saca un palmo de cabeza, y que parece buena persona. Viene con su router, un portátil cochambroso y me dice que si el problema no se deberá a un virus… Mal empezamos. Le digo que no, que ni de coña, y entonces el desconecta mi router, pone el suyo, toca dos cosas, y tachán, él tiene conexión. Conecto mis equipos a su router, y efectivamente, todo funciona bien.

Me dice, “pues no sé que puede ser”. Yo, ya al borde de un ataque de histeria, le digo con un hilo de voz que “quizás, tal vez, es posible, que tenga estropeado mi router, ya que con el suyo todo va bien”. Se lo piensa un rato, y me dice que sí, que es lo más probable…

“¿Y qué hacemos?”, le pregunto yo. Pues nada, que se va a ir a la Central a hablar con su jefe sobre el porno mexicano de hoy en día, y si este le da permiso, vuelve y me cambia el router. “¿Y si no te da permiso?”. Pues que llame a telefonica, y que me abran un parte de averías para que… “Arghhhhhhhhhhhhhhhh”.

Bueno, Diego se marcha, y a los diez minutos me llama y me dice que sin problemas, que ahora mismo viene y me cambia el router.

….

No tengo palabras, alzo mi cabeza al cielo y suelto una blasfemia floreada al más puro estilo foobar. A la media hora, aparece Diego, con un flamante router nuevo, que instala y… no funciona. Joderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Me dice que estos modelos nuevos ya viene preinstalados para IP dinámica con pppoe, y que no me vale. Que cree que tiene uno de los viejos en el coche. Efectivamente, así es, lo tiene, sube de nuevo, lo conecta, y ahora sí. Ya tengo conexión otra vez.

En definitiva, 13 días sin conexión, 6 partes de avería, infinidad de llamadas al 1004 y a varios 902, para que al final todo se redujera a una avería en el router. Que es lo que en un primer momento les dijimos.

Así que por la suma incompetencia, estulticia y desidia de estos mamones, hemos estado a punto de perder nuestra IP, con la consiguiente pérdida de nuestros dominios y servicios que prestamos a un montón de gente.

Y ahora viene la segunda parte. Tenemos que reclamar a estos cabrones el importe de todas las llamadas, más el importe de los 13 días en que hemos estado sin conexión. Veremos como acaba todo esto.

No quiero terminar esta entrada sin dar las gracias a todos los que nos han ofrecido apoyo y ayuda durante estos días. No voy a nombrar a ninguno, ellos ya saben quienes son. Muchas gracias, de verdad.